Efectos sobre la avifauna de los tendidos eléctricos

En los últimos 12 años se han recogido 68 águilas imperiales electrocutadas. En la provincia de Toledo han muerto electrocutadas más de 50 águilas perdiceras en los últimos 10 años. La población de alimoches está a punto de extinguirse a causa de las electrocuciones y así, un largo etcétera.
El problema de las electrocuciones afecta fundamentalmente a rapaces y cigüeñas y viene provocado por el inadecuado diseño de las torretas eléctricas, donde las distancias entre los conductores y las zonas de posada de las aves son demasiado cortas. En algunas de las zonas de más riesgo se aislaron torretas y cableados, y el efecto de la medida se dejó sentir muy positivamente en algunas especies. Sin embargo, muchos de los aislantes instalados se han deteriorado y han dejado de ser eficaces.
El problema de las colisiones se deja sentir en especies como las avutardas, las grullas y, las cigüeñas. También, afecta a aves de pequeño y mediano tamaño. En este caso, la inadecuada o inexistente señalización de los cableados supone un serio problema que resultaría muy fácil de evitar con dispositivos de visualización.
Sin duda, los tendidos eléctricos son una de las principales causas de mortalidad no natural de la avifauna.
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